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07 noviembre 2010

SOSPECHAS DE UNA TARDE APACIBLE



El jefe de base nos sugirió que saliéramos a volar, ya que era un pacífico y colorido atardecer. Volamos a baja altura, observando los colores violetas y anaranjados que se fundían en el cielo, sientiendo la brisa suave que presagiaba una noche tranquila y estrellada. 
Una vez en tierra, nos preguntó si habíamos observado algo extraordinario y respondimos que no, que todo cabía dentro de lo normal, aunque había sido una experiencia muy vívida para los tres.
Ya de noche, recorrí las silenciosas y oscuras calles para llegar a mi casa y miré como de costumbre hacia el cielo de un azul oscuro. Súbitamente vi tres luces rojas brillantes con forma de espiral y un núcleo más claro que desfilaron rápidamente por encima de la hilera de edificios. Mi excitación se fue transformando en desasosiego al ver que la calle estaba vacía. Me dirigí rápidamente a la estación del metro para llegar a mi casa. Al salir en la estación correspondiente no reconocí las calles, seguramente me había equivocado debido a mi nerviosismo. Volví a entrar, prestando más atención a las estaciones y salí en el mismo sitio. Me aventuré por calles que no conocía y pregunté a un transeúnte por mi dirección y me envió por una avenida. Pero aquella zona y los nombres de las calles me eran desconocidos. Regresé a la misma estación del metro, donde encontré a uno de mis compañeros de vuelo, quien me acompañó por el mismo recorrido subterráneo y me indicó que a la salida fuera por el lado contrario, que ese barrio era nuevo, pero que al caminar varias manzanas encontraría una referencia conocida. Así lo hice y caminé de mal humor unos quince minutos hasta encontrar una avenida que me sirvió de referente para encontrar mi edificio. Una vez dentro de mi casa, bajé todas las persianas y me quedé observando a osuras por las rendijas. Pasaron unos cortos minutos hasta que vi la luz, como un rayo. Sonó el teléfono y era el jefe de base, que se encontraba aún en su despacho, realizando trabajo administrativo retrasado. Me preguntó si había visto algo extraordinario al regresar a casa. Le respondí que en absoluto, que mi regreso había sido del todo rutinario y que debería comprobarlo por sí mismo. Al rato me dormí, sabiendo que era lo mejor que podía hacer por mí.

7 comentarios:

JuanJo dijo...

Un mal sueño, o fue un salto dimensional a una realidad especular?

MORGANA dijo...

Ya era hora Averíaaaaaaaaaaaa,je,je,je
Sabes que me gustan tus relatos futurista surrealistas.
Nos leemos y llamamos aunque ahora estoy más liada que la pata de un romano..mis revisiones y que ando algo pachucha.
Besazosssssssssssssssssssss

Neogeminis dijo...

Quizás ante el hecho ya consumado no le quedaba una opción mejor que pensar en descansar! jejeje....tengo el presentimiento que nada bueno viene a continuación!

Un relato muy inquietante!


Un abrazo!

P.d
me alegra tu retorno!

Gata Negra dijo...

¿Y porqué mintió? Aysss, me dejas sobre ascuas... ¿Habrá continuación? Me temo que no, así que me imagino el final por mi cuenta :D:D:D

Me alegra que estés de vuelta.

Un abrazo de bienvenida ;)

MORGANA dijo...

Cuando puedas mira,mi última entrada.
Un millón de besos.

Aire dijo...

Hola, ola de mar....
Mmm, sip, que lo compruebe...Creo que una situacion asi..., en fin, si no te vuelves loco puede ser hasta divertido
Pero por qué no se lo dice? porque no se lo dice?
A veces me pierdo contigo, o seránlas h oras...Mi facebook es estte a ver si así, atinamos facebook.com/Aireymar
Me han obligado a emigrar a wordpress, así que no te asustes de ver mi casa toda sin amueblar, aún no he tenido paciencia.
Besos,del Aire

gOtaS dijo...

uff...desde luego lo mejor que podemos hacer algunas veces es esperar a que se nos pase....luces lo que se dicen luces no veré muchas pero lumbreras demasiados al cabo del día y al terminar este es obvio que dormir es el mejor recurso para olvidar ciertas pesadillas diarias juas!!

un besazo niña